Teoría
del arte III
Pamela
Balderas
Ursula
Malagon
Lizzette
galeazzi
Impermanencia
En nuestro
proyecto pretendemos mostrar como solemos vivir en la negación sin cumplir
ciclos de principio a fin. El ser humano en sociedad, tiende a tener patrones
comunes. Vivimos a través de continuas experiencias, son parte fundamental de
la vida de cualquier persona. Es a través de
ellas que vamos formándonos a nosotros mismo. Desde cómo somos, qué creemos,
qué nos gusta, qué pensamos, qué sentimos, todo es a través de diferentes
experiencias. Las experiencias se viven desde el momento en el que nacemos,
hasta el momento en que morimos, pero está en nuestras manos, decidir de
que forma las vivimos.
Toda experiencia es un ciclo siempre y cuando se cumpla su proceso de
inicio a fin. Muchas veces nos encontramos repitiendo situaciones,
negando su conclusión, estancándonos y no dejando fluir las cosas. Es aquí
cuando surge el apego y la negación.
Cuando estamos viviendo un ciclo, está en nuestras manos decidir de
que forma vivimos la experiencia. Tenemos la opción de observar, disfrutar,
sentir, vivir, percibir, y estar alerta de todo lo que sucede. De otro modo, no
existe aprendizaje y se vuelve una sucesión mecánica.
“Necesito el toque de choque, la resistencia del lugar, materiales y
clima de la tierra como mi fuente. La naturaleza es un estado de cambio y ese
cambio es la clave para la comprensión.”
- Goldwhorthy
Un ejemplo claro
es la temporalidad de las estaciones, ó el cambio de nuestro pensamiento conforme
a la edad que tenemos. Todo se encuentra en constante movimiento. La ciudad de
igual manera es un reflejo de la impermanencia de las sociedades. Estas se encuentran en un perpetuo cambio, ya
sea un cambio ocasionado por el tiempo , o un cambio ocasionado por la
intervención del humano. Es por esto que la ciudad se van adaptando a las
necesidades de la sociedad que la habita. Por esto la idea de la construcción
de una ciudad ideal, es simplemente utópica. Solo podría existir el urbanismo
perfecto, en una sociedad estática.
En el momento en
el que transitamos una ciudad, puede ser que se nos presenten situaciones, pero
aquellas situaciones ya cotidianas y repetitivas son imperceptibles a nuestros
ojos. Es por ello que la posibilidad de sacar la obra de arte del museo y
colocarla en el espacio urbano, puede generar que se reactiven los espacios
públicos y provocar que el
espectador se haga consciente del
camino que recorre, de su entorno, del lugar en el que se encuentra y el
momento por el que esta pasando.
La naturaleza es
parte de nuestro entorno, esta ahí todo el tiempo de una u otra forma, pero en
nuestra alienación diaria nos es muy difícil hacernos conscientes de ella y a
veces ni la percibimos.
En nuestro
proyecto, queremos hacer evidente la presencia de la naturaleza como parte de
nuestra vida diaria, y remarcar las ciclos que ella tiene. Como las hojas que
perecen y caen para volver a retoñar. La naturaleza nos muestra y nos hace
evidente los ciclos de la vida misma.
Nosotros usamos
la metáfora de la poesía pendiente de un hilo, ya que no dejamos que las cosas
concluyan. Estamos condicionados al apego. El cambio nos da miedo. Tememos el
fin. No aceptamos que todo es un ciclo, que todo muere para luego poder
renacer.
Nos da miedo
aceptar cuando estamos cegados. No reconocemos cuando somos nosotros mismo los
que se están tapando los ojos, no queremos ver con claridad, porque no sabemos
cómo impulsarnos para soltar. Llegamos a evadir todo lo que nos rodea,
queriendo parar el tiempo.
Nos negamos a
ver los cambios, queremos permanecer estáticos. La vida es movimiento. Estamos en
un estado de impermanencia, pero en nuestra debilidad nos abate la nostalgia
que generan los cambios. Nosotros en nuestro trabajo queremos hacer evidente la
impermanencia, mostrándolo en la necedad de una chica que coloca de manera
obsesiva las hojas ya muertas de un árbol otoñal.
“Todo cambio es
una transición que ocurre cuando se pasa de un estado a otro. Puede llegar a
ser difícil cuando exige despojarnos de hábitos que nos ayudan a mantener el
equilibrio o una situación, o por el contrario, nos permite volver a gozar de
emociones nuevas, de sentimientos mas genuinos y aprender. La base de todo
cambio es atreverse a dar el paso para iniciarlo”
En nuestra
intervención, buscamos relacionarnos con la naturaleza, porque aunque estemos
encerrados en una cotidianidad urbana, sabemos dentro de nosotros que somos la
naturaleza misma.
Usamos de
referencia el trabajo de Andy Goldsworthy quien siempre trabaja con materiales
orgánicos, ocasionando que sus obras siempre tengan la cualidad de lo efímero.
“Movimiento,
cambio, luz crecimiento y descomposición son el alma de la naturaleza, son las
energías que yo trato de aprovechar a través de mi trabajo.
Quiero
que mi arte sea sensible y alerte a los cambios de la materia, a la
temporalidad. Cada trabajo crece, se mantiene, decae. Proceso y decadencia están
implícitos. La fugacidad en mi trabajo refleja lo que encuentro en la
naturaleza”
"Creo que es
increíblemente valiente trabajar con flores, hojas y pétalos... No puedo editar
los materiales con los que trabajo Mi misión es trabajar con la naturaleza en
su conjunto”
- Goldworthy.
Nos basamos también en la obra de Gerda Steiner y Jorg Lenzlinger que trabajan con la naturaleza, pero en este caso, ellos la simulan metiéndola a la galería. Les llaman “jardineros de lo urbano”
Bibliografía:
-
“El arte como experiencia”
-
“La invención de lo cotidiano”
-
“La internacional situacionista 1957 1972”
-
http://www.goldsworthy.cc.gla.ac.uk/browse/






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